Jairo y Juan Falú: “Tras la huella de Yupanqui”

Jairo y Juan Falú: “Tras la huella de Yupanqui” Huella Argentina: presente de nuestra música popular

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La vigencia de una obra extraordinaria, en un concierto único

En 2017, al cumplirse 25 años de la muerte de Atahualpa Yupanqui, el cantante Jairo y el guitarrista Juan Falú se juntaron sobre el escenario del Centro Cultural Kirchner para presentar el concierto “Tras la huella de Yupanqui”.
 
La propuesta musical fue irresistible: una voz notable, un guitarrista con un sonido exquisito y el repertorio de Yupanqui. Este especial recorre composiciones como “Camino del indio”, “Tierra querida”, “La olvidada”, “Yo quiero un caballo negro”, “El alazán”, “Los ejes de mi carreta”, “Trabajo quiero trabajo”, “El arriero va”, “Los hermanos”, “Luna tucumana” y “Chacarera de las piedras”.

Acerca de Juan Falú

Nacido en Tucumán en 1948, Juan Falú comenzó a tocar la guitarra a los ocho años. De adolescente, estudió con Martín Ventura, y luego continuó como autodidacta. Compuso algunas de sus primeras grandes obras, como la "Chacarera Ututa" o "De la raíz a la copa", durante su exilio en la ciudad brasileña de São Paulo.
 
Regresó a la Argentina en 1984, y al año siguiente editó Con la guitarra que tengo, un LP compuesto íntegramente por obras propias. Desde 1990 integró dúos con otros grandes músicos como Hilda Herrera, Ricardo Moyano, Jorge Marziali, Chito Zeballos, Marcelo Moguilevsky y Liliana Herrero. Lleva editados 24 álbumes propios y ha participado en más de medio centenar como invitado.
 
Ha recorrido escenarios de veinte países de todo el mundo, y desde 1995 dirige artísticamente el Festival Guitarras del Mundo, un encuentro que convoca a talentos argentinos y extranjeros. En el año 2000 fue  premiado con el Premio Nacional de la Música, y en 2005 fue designado miembro del directorio del Fondo Nacional de las Artes.
 
Como docente, su labor es fundamental: transmite el lenguaje a las nuevas generaciones en el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla, donde colaboró en la fundación de la primera Carrera Superior de Folklore y Tango. Es creador y director de la Licenciatura de Música Argentina en la Universidad Nacional de San Martín.

Acerca de Jairo

Nacido en Cruz del Eje, provincia de Córdoba, en 1949, Mario Rubén González Pierotti comenzó su carrera como cantante integrando un grupo del colegio secundario y luego con el seudónimo de Marito González. Consiguió un contrato de un año con el porteño Canal 13, donde hizo su primera presentación en el programa “Escala musical”.
 
Se mudó a España en 1970. Allí grabó ya como Jairo el disco Emociones. El éxito del joven cantante convenció al sello Ariola Eurodisc de sumarlo a su plantel de artistas locales, integrado por figuras como Joan Manuel Serrat, Peret, Camarón de La Isla y Camilo Sesto. En 1977 grabó el álbum Jairo canta a Borges, y ese mismo año viajó a París para cantar en el famoso Teatro Olympia.

En 1981 grabó varias canciones junto a Astor Piazzolla, compuestas especialmente para él por Piazzolla y Horacio Ferrer, entre las que se destacaron "Milonga del trovador". Tiempo después, con el regreso de la democracia, ofreció un multitudinario recital en la Avenida Nueve de Julio.

Con una carrera fructífera, con presentaciones en importantes escenarios y junto a grandes artistas, entre sus últimos discos se destaca Propio y ajeno (2014), producido por Yaco González, que contiene composiciones propias y obras de Los Beatles, Leonardo Favio, Palito Ortega, Joan Manuel Serrat, Maxime Le Forestier y María Elena Walsh.

Acerca de Atahualpa Yupanqui

Héctor Roberto Chavero nació en Pergamino, provincia de Buenos Aires, el 31 de enero de 1908. Desarrolló una inmensa carrera como poeta, compositor, guitarrista y cantante. Hijo de padre ferroviario, estudió violín y guitarra desde los seis años con Bautista Almirón. Desde la infancia se bautizó como Atahualpa en referencia al cacique inca; el apellido Yupanqui se incorporó luego y su sonoridad remite, en quechua, al que viene de tierras lejanas para decir algo.

La temprana muerte de su padre lo convirtió en jefe de familia: comenzó a desempeñarse como periodista, maestro de escuela, tipógrafo, cronista y, fundamentalmente, como músico y un agudo observador del paisaje, los oficios y los seres que lo rodean. A los diecinueve años compuso “Camino del indio”. Emprendió viaje a Buenos Aires y, tiempo después, en 1931, se trasladó a Entre Ríos, desde donde por causas políticas debió exiliarse en Uruguay. De regreso en la Argentina, en 1935 fue convocado para participar de la inauguración de Radio El Mundo, en la que interpretó ritmos folklóricos que al año siguiente comenzaría a grabar para el sello RCA Victor.

En 1943 se presentó en el Teatro Presidente Alvear de Buenos Aires con el espectáculo Voces de la tierra. En 1945, se afilió al Partido Comunista en un acto público realizado en el Luna Park, hecho que significó la censura a su obra durante los siguientes años. Estas circunstancias y las múltiples detenciones a las que fue sometido inspiraron una de sus mayores obras, El payador perseguido.

En 1949, realizó una gira europea para tocar en países que estaban bajo la órbita soviética, terminando su viaje en París, donde conoció a Edith Piaf. Allí se presentó en 1950 en el prestigioso Teatro Athenée invitado por la cantante, y el éxito de la presentación lo llevó a firmar contrato con el sello Chant du Monde, que edita su primer larga duración en Europa, Minero soy, primer premio entre trescientos cincuenta participantes del Concurso Internacional de Folklore.

A mediados de los años cincuenta, ya en Buenos Aires, se presentó en Radio Splendid. Su mujer Antonietta Paule Pepin-Fitzpatrick, conocida como Nenette, se convirtió en su socia creativa en varias composiciones, bajo el seudónimo de Pablo del Cerro, y juntos escribieron obras cumbres. En 1963 Yupanqui emprendió una gira que lo llevó a tocar en países como Colombia, Japón, Marruecos, Egipto, Israel e Italia. En 1967 visitó España, y se estableció en París en 1968. Visitaría la Argentina periódicamente durante las décadas de 1970 y 1980. En 1986 fue condecorado en París como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, y en 1987 volvió a la Argentina para ser homenajeado en la Universidad de Tucumán. Dos años después debió internarse en Buenos Aires por una dolencia cardíaca, pese a lo cual participó en el Festival de Cosquín de enero de 1990, año en que murió su esposa Nenette. En 1992 viajó a Francia para actuar en la ciudad de Nimes, pero no llegó a realizar la presentación: murió el 23 de mayo de ese año, a los 84 años.

Su legado es enorme: publicó diez libros (Piedra sola, Aires indios, Cerro Bayo, Guitarra, El canto del viento, El payador perseguido, Del algarrobo al cerezo, Tierra que anda, La palabra sagrada y La Capataza) y escribió canciones clásicas, entre las que pueden citarse “El arriero”, “Camino del indio”, “Los ejes de mi carreta”, “Luna tucumana”, “Piedra y camino”, “Sin caballo y en Montiel”, “Viene clareando” y “Zamba del grillo”.

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