Gabriel Baggio: Procesos de aprendizaje

Gabriel Baggio: Procesos de aprendizaje Labor y acción. Experiencias artísticas en torno al trabajo

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El saber y el trabajo como experiencia vincular

La obra de Gabriel Baggio gira en torno a la transmisión de saberes y prácticas familiares que toman como tema al hogar, a las tareas domésticas, a la comida y a los oficios. En un mundo cada vez más globalizado, tecnologizado y especializado, sus performances son un señalamiento de símbolos y referencias culturales que involucran procesos sociales, emocionales, identitarios e históricos. En sus acciones, Baggio convoca a hacedores y artesanos a un trabajo en conjunto que valoriza la factura manual y coloca al cuerpo en un lugar central, participando al público en los procesos de aprendizaje que implica cada nuevo diálogo.

Confío en la experiencia como perspectiva liberadora de la apatía contemporánea.
 
Es posible generar un vínculo con otro, habilitado por una práctica, que el trabajo sea la excusa para que puedas entablar una relación directa con alguien y que de ahí́ surjan cosas... Desde rastreos históricos, personalidades o rasgos de otra sociedad.

G.B.





La pampa se ve desde adentro
, 2015. Calco y reproducción en cerámica esmaltada y lustre de oro de las herramientas usadas en el proceso de aprendizaje de una casa de adobe.
La tarea, 2016-2017. Aprendizaje de la construcción de una casa de adobe. Junto a Mencho Ferreyra y Claudio Diez Navarro.
 
 
Trabajo vivo
Por Daniela Drucaroff
 
Al reponer una noción del saber-hacer, tan lejana a la de la división intelectual y manual del trabajo, propia de las sociedades organizadas en torno al dominio de unos humanos sobre otros, la serie de acciones Procesos de aprendizaje insiste en recordar que el modo imperante de nuestros días no es más que uno de los modos posibles en que podemos organizarnos. La manera de concebir práctica y saber en un mismo acto tiene la fuerza de regresar al tablero fragmentos desperdigados de un proceso que, en la obra de Gabriel Baggio, recupera la integridad y comienza a partir del encuentro entre aprendiz y maestro/a. Este modo de vivenciar el proceso restituye el poder de hacer, de saber hacer, y de hacerlo junto a otros/as, socialmente, llevados por deseos de creación, aprendizaje y transmisión de saberes. Si esta fuera la matriz sobre la cual organizáramos nuestras sociedades, tanto más lejos estaríamos de la opresión que rige el capitalismo. El aprendizaje en estos procesos no puede replegarse solo sobre las palabras: requiere de la enunciación, la oralidad, sucede en el acto, en el lenguaje de los cuerpos; a través de miradas, silencios y gestos de cuerpos que se vuelcan sobre la materia y manipulan herramientas, y que, a su vez, se impregnan de los espacios que habitan, sus luces, olores, texturas… Ningún manual de instrucciones nos permite acceder a ese conocimiento, ocurre en la vivencia.
 
Luego de terminar la tarea y contemplar la casa de adobe que construyeron durante un año y medio, maestro y aprendiz habían pasado juntos mucho tiempo. Lo primero había sido cavar, hacer los pozos en los que irían las columnas, preparar la tierra. Lo que vino luego no fue solo recoger el barro, apisonarlo, tensar el alambre… En verdad, aprendiz y maestro habían delineado una amistad, un saber, una acción transformadora. Su propio tiempo.
 
El trabajo es un tema recurrente en Baggio, pensar el modo humano de estar en la Tierra, de organizarse socialmente. ¿Por qué una tecnología se ha vuelto obsoleta? ¿Por qué ha dejado de existir? ¿Cómo eran las personas que se ocupaban de esas tecnologías? Ese saber que guardan los objetos, herramientas, trastos de otro tiempo, es un secreto que las piezas por sí mismas no pueden develar. Si bien Baggio las salva, las restaura y reconstruye, porque en ellas vive esa otra experiencia posible, sabe que, aun expuestas y esmaltadas, requieren de manos maestras y de aprendiz. Entre ellos es que habita, cuando eso que con naturalidad ocurre en las manos maestras, a ojos del aprendiz se vuelve acontecimiento.
 
Es el propio corrimiento del mapa de los posibles, de los imaginarios y esperables, el que empuja los márgenes y ejerce resistencia. Conforta ser testigo de estos procesos, porque cuando el estado de las cosas desea perpetuarse –como lo hace el orden global imperante–, niega su cualidad histórica y se planta. Sobre ese plano, un instrumento que persevera en recordar las posibilidades lo desestabiliza. Da golpes persistentes sobre lo hegemónico, sobre la homogeneidad. El trabajo de Baggio señala ese gesto absolutista, y basta con señalarlo para volverlo más frágil. Esa fisura es suficiente para que todo un exterior (o extrañeza) se adentre. De modo que, ante ese orden, basado en la propiedad privada de la producción, la división social del trabajo y la explotación, en la que unos/as piensan y otros/as obran, se presenta otro posible, en el que la dimensión del trabajo a través del saber-hacer restituye los cuerpos, las memorias, la diversidad y el tiempo. Sucede en la circunstancia, el acontecimiento, en un encuentro nunca regido por la dominación. En contrapunto a la fuerza que retiene para perpetuarse, este ejercicio regresa la mirada sólo para seguir.
 
Se trata de un modo que es propio del ejercicio de la transformación, que por cierto transforma a su vez al ejecutante. Por eso el devenir en este tipo de actividades, si bien se propone un destino, se mueve en lo incierto. De modo que nunca la réplica deja de ser novedosa ni de resituarse. De esa manera navega el conocimiento. La búsqueda va detrás de lo que no queda escrito pero se deja ver en el proceso, en el trabajo vivo. No apresa saberes, ni vidas, ni materias… En verdad, todo se escurre en el ejercicio, en la aproximación.
 
Deseo, secreto, cuerpo o encuentro no suelen ser cuestiones valoradas en el perfil de un obrero. En cambio, aquí constituyen el modo mismo de obrar. Aquí el trabajo nace con las preguntas, la inquietud, la curiosidad. Se rige por rituales compartidos, en los que la observación y la escucha tienen un lugar preciado, a los que de inmediato le siguen palabras y hechos. No puede prescindir del intercambio, de la corporalidad, de los espacios. Es transformador. Aquí el saber-hacer es una experiencia compartida más parecida a la magia, a la alquimia o a un canasto de ovillos viejos, en torno al que dos personas desconocidas conversan mientras tejen.





Realización de piso calcáreo y matriz, 2017. Performance junto a Moisés Méndez y Julio Cruz Ramírez. Fábrica de pisos Arauz, Ciudad de Guatemala.
 



Flor tallada en madera, 2015. Performance junto a Tony Cegielnik. Colección de Arte Amalia Lacroze De Fortabat, Buenos Aires.
 




Picante de pollo, 2008. Performance junto a Nicolasa Choque. Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.

Acerca del artista

Gabriel Baggio nació en 1974 en Buenos Aires, Argentina. Es profesor nacional de dibujo y pintura por la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Fue invitado por Urra/Yaxs para una residencia artística en la Ciudad de Guatemala, y por la Universidad Nacional Autónoma de México para participar en Performagia´07, México DF. Fue becado por Triangle Arts Trust para participar del Hong Kong International Artist’s Workshop, y por Unesco-Aschberg para realizar una residencia en el Museo de Arte Moderno de Dublín, Irlanda. Realizó exhibiciones individuales y performances, y participó de muestras grupales en instituciones culturales tales como: Fundación OSDE, Buenos Aires; Fundación F. J. Klemm, Buenos Aires; World Bank of Washington, Estados Unidos; Frankfurter Kunstverein, Alemania; en la 1ra Bienal de las Américas, Denver, Estados Unidos; Museos de Arte Moderno de Buenos Aires; Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires; Fundación PROA, Buenos Aires; Centro Simón I. Patiño, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia; Museos de Arte Contemporáneo de Río de Janeiro, Brasil; Casa Nacional del Bicentenario, Buenos Aires; Centro Cultural Recoleta, Buenos Aires. A lo largo de su carrera ha recibido el Primer Premio de Cerámica del Salón Nacional de Artes Visuales; el segundo premio del Concurso de Artes Visuales del Fondo Nacional de las Artes de 2016; el Primer Premio del Salón Klemm de Artes Visuales, y el Premio para Menores de 35 años del LX Salón Nacional de Rosario. Su obra forma parte de la colección del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires; Fundación F. J. Klemm; Museo Castagnino - Macro de Rosario; Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén, entre otros, y de diversas colecciones privadas en la Argentina y el mundo.

Más información:
www.gabrielbaggio.com
@baggio.gabriel



Labor y acción. Experiencias artísticas en torno al trabajo es una serie de microexhibiciones virtuales. Durante mayo, semana a semana se compartirán distintas propuestas a cargo de colectivos artísticos que centran sus producciones en la cooperación como herramienta de investigación y lucha frente a situaciones de crisis, y de otros artistas que, desde su práctica, reflexionan sobre las relaciones de intercambio –de saberes, oficios, procedimientos, afectos– que implican al trabajo.

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