Bill Frisell y el arte de la improvisación

Bill Frisell y el arte de la improvisación Temporada 2017 - Conciertos destacados

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Música más allá de las fronteras estilísticas

Uno de los guitarristas más originales de la escena norteamericana fue el encargado de abrir en la Temporada de Verano 2017 del CCK. Junto a Tony Scherr en bajo y Kenny Wollesen en batería, Bill Frisell ofreció un concierto en la Sala Sinfónica en el que interpretó composiciones propias junto a canciones procedentes del jazz, el country, el pop y el rhythm & blues de los años 40, 50 y 60, conjugando con maestría el arte de la improvisación, la búsqueda constante de climas sonoros y la superación de las fronteras entre los géneros musicales.

El especial producido por el CCK y emitido en el ciclo En Concierto de Canal Encuentro permite disfrutar de una entrevista exclusiva a Frisell, junto a algunos puntos altos de la noche: clásicos absolutos como “In my life” y “Strawberry Fields Forever” de Los Beatles y “What the world needs now is love” de Burt Bacharach; referencias a grandes guitarristas estadounidenses como Wes Montgomery (“Bumpin’ in sunset”), Jimmy Bryant (“Whistle stop”) y Muddy Waters (“I can’t be satisfied”), y una muy personal versión de “Pipeline”, himno del surf-rock de la banda californiana The Chantays.

Acerca de Bill Frisell

Guitarrista, compositor y arreglador, Bill Frisell nació en la ciudad norteamericana de Baltimore el 18 de marzo de 1951. Su familia se mudó con él a Denver, en Colorado, donde empieza a estudiar el clarinete. Su interés por la guitarra nace a partir de la escucha de músicos como Otis Rush y B.B. King en la radio, y de adolescente toca el instrumento en bandas de rhythm & blues.

Al tiempo descubre el jazz y la guitarra del legendario Wes Montgomery. “Cuando tenía 16 años, escuchaba mucha música surf y rock inglés. Luego vi a Wes Montgomery y, de alguna manera, eso me dio vuelta”, explicó a la revista Wire. También la influencia de Jim Hall fue importante: “Hall generó una gran impresión en mí y tomé algunas lecciones con él. Supongo que toco las armonías que Jim tocaría, pero con un sonido que proviene de Jimi Hendrix”. Asiste a la Universidad de Colorado del Norte, donde estudia con el gran guitarrista de cool jazz Johnny Smith, y en 1971 ingresa en la Escuela de Música de Berklee, en Boston, con profesores como Jim Hall y compañeros de clase como Pat Metheny.

A mediados de los 70, Frisell abandona el estilo puramente bebop y comienza a centrarse en la fusión del jazz con otros géneros, así como también en el desarrollo de un sonido característico, marcado por el control absoluto de la dinámica en la ejecución del instrumento y con ayuda de pedales de efecto como delays y reverberación. Frisell define así sus sensaciones a la hora de tocar: “Me gusta divertirme cuando toco, pero soy básicamente una persona tímida que no se mete en peleas. Cuando toco, creo un mundo en el que puedo hacer todas las cosas que soy incapaz de hacer en el mundo real”.

A comienzos de los años 80, graba para el sello alemán ECM, tanto en calidad de líder como de sideman, con músicos como el baterista Paul Motian y el saxofonista Jan Garbarek. Aclamado por los críticos, quienes valoran su estilo sofisticado pero a la vez accesible, Frisell se muda a Nueva York, donde trabaja con las grandes figuras de la escena local, sin limitarse al jazz. Graba con músicos de rock y pop como el baterista Ginger Baker, y los cantantes Marianne Faithfull y Elvis Costello. También con artistas experimentales como John Zorn y Tim Berne; y con el compositor clásico Gavin Bryars.

En 1989 se establece en Seattle, y edita algunos de sus discos más prestigiosos –como Have a Little Fun (1992), con versiones de músicos como Bob Dylan y Madonna, y This Land (1995), con composiciones originales–, y  para fines de la década del 90 es ya uno de los guitarristas más elogiados de la escena norteamericana. En 1996, su álbum Quartet, que incluye adaptaciones de composiciones que había hecho para la serie animada Tales From the Far Side, de Gary Larson, gana el Deutsche Schallplattenpreis, equivalente alemán al Grammy (premio que obtendría en 2005 con el álbum Unspeakeable en la categoría de Mejor álbum de jazz contemporáneo).

Además, las grabaciones que conforman el ecléctico catálogo de Frisell en las últimas décadas incluyen bandas sonoras para películas de Buster Keaton (recopiladas en los álbumes Go West: Music for the Films of Buster Keaton y The High Sign/One Week, ambos de 1995), colaboraciones con el bajista Viktor Krauss y con el baterista Jim Keltner (Gone, Just Like a Train, de 1998, y Good Dog, Happy Man, de 1999). Con Dave Holland y Elvin Jones, conformando un destacado trío. Más adelante, registra Bill Frisell, Ron Carter, Paul Motian (2006), junto con las dos leyendas del jazz.

Sus últimos discos también reflejan su amplitud musical: All We Are Saying… (2011) es un homenaje a John Lennon en el cual reversiona temas como Julia y You've Got to Hide Your Love AwaySilent comedy (2013), producido por John Zorn, contiene improvisaciones de guitarra solista. Big Sur (2013) está dedicado a ritmos como el folk y el country. Guitar in the space age! (2014) aborda las canciones que lo marcaron en su juventud. Su disco más reciente es When You Wish Upon a Star (2016), un tributo a las bandas de sonido de cine y a compositores como Elmer Bernstein y Ennio Morricone.

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